Hay cosas que, sin querer, hacemos “por ayudar”… y acaban haciendo más daño que bien.
No por mala intención, sino por desconocimiento, por presión social, o porque nadie nos enseñó otra forma.
Y si hay algo que he aprendido es esto: acompañar bien a una persona autista no va de corregirla. Va de entenderla, respetarla y ajustar el entorno.
Aquí tienes 10 cosas que deberíamos evitar (y qué hacer en su lugar) para criar y convivir con más calma, más dignidad y menos luchas.
1) Forzar contacto físico
Obligar a abrazar, besar o saludar “como toca” puede ser invasivo y generar rechazo.
Mejor: respeta límites físicos y ofrece alternativas (saludo con la mano, choque de puños, sonrisa, gesto). El respeto crea confianza.
2) Romper rutinas sin avisar
Para muchas personas autistas, la rutina no es “capricho”: es estabilidad.
Mejor: anticipa con tiempo, avisa con frases simples y, si hace falta, con apoyo visual. Reduce cambios innecesarios.
3) Hablar por ellos todo el tiempo
A veces lo hacemos por prisa o para “evitarle el mal rato”, pero el mensaje que queda es: “tú no puedes”.
Mejor: espera, da tiempo, ofrece ayuda solo si la necesita y respeta su forma de comunicar.
Si en tu casa la comunicación es un foco de frustración, te dejo este post muy conectado:
4) Castigar crisis como si fueran “rabietas”
Cuando hay desregulación, no hay aprendizaje: hay supervivencia.
Mejor: baja estímulos, reduce demandas, acompaña y analiza después qué lo disparó.
5) Invalidar emociones con frases tipo “no es para tanto”
Decir “no pasa nada” cuando para él sí pasa, solo le deja más solo por dentro.
Mejor: valida: “te ha molestado”, “te entiendo”, “vamos a buscar una solución”.
6) Exigir que “se comporte como los demás”
Cuando la meta es encajar, el coste suele ser ansiedad, masking y agotamiento.
Mejor: prioriza bienestar y funcionalidad. Lo importante es que esté bien, no que parezca “normal”.
Si quieres entender esto a fondo, aquí tienes un post clave:
El masking en el autismo: la máscara que cansa
7) Suponer que “no entiende”
Que no lo exprese como esperas no significa que no lo perciba. Muchas veces entiende más de lo que puede demostrar.
Mejor: habla con respeto, claro, sin infantilizar. Y da tiempo de respuesta.
8) Ridiculizar o minimizar sus intereses
Los intereses intensos no son una tontería: suelen ser refugio, motivación y regulación.
Mejor: úsalo como puente: para conectar, enseñar, motivar y calmar.
9) Obligar a mantener contacto visual
Para algunas personas autistas, mirar a los ojos es incómodo o incluso doloroso.
Mejor: busca otros signos de atención (postura, respuesta, acción). El respeto no va por los ojos.
10) Ignorar necesidades sensoriales
Muchas “conductas” bajan cuando el entorno deja de agredir: ruido, luz, ropa, olores, tacto, multitudes…
Mejor: ajusta: auriculares, descanso, ropa cómoda, luz suave, tiempos de calma, rutas más predecibles.
Si este punto es el corazón de muchas crisis en tu casa, aquí tienes una guía muy útil:
Cómo ayudar a tu hijo autista a gestionar la sobrecarga sensorial
Una idea que lo ordena todo
Cuando dejamos de preguntarnos “¿cómo hago para que se comporte?” y empezamos a preguntarnos “¿qué le está pasando?”, cambia la casa entera.
Si estás criando en soledad, esta tribu es para ti.
¿Cuál de estas 10 cosas te ha pasado más en tu entorno (familia, colegio, calle)?
Si te apetece, déjalo en comentarios aunque sea con una frase. Eso ayuda a que este post llegue a más familias.
Y si alguna vez has sentido que el problema no era tu hijo, sino el entorno que no se adapta, quizá te sirva también esto:
Cómo afrontar a profesionales que no respetan la neurodiversidad ni la inclusión
Bibliografía
- Enfoque de apoyos, ajustes razonables y respeto a la neurodiversidad (marco divulgativo y experiencia comunitaria de familias).


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